¿Hay días que te sientes incongruente? Por José Olalde
- José Olalde

- 8 may
- 2 min de lectura
Hay días en los que algo no encaja.
Te levantas, haces lo que tienes que hacer, cumples con tus responsabilidades, pero por dentro sientes una especie de ruido. No es cansancio exactamente. No es tristeza tampoco. Es algo más sutil, pero más profundo.

Es incongruencia.
Y lo interesante es que la mayoría de las personas no saben identificarla. La disfrazan de estrés, de falta de motivación o incluso de “mal día”, pero no es eso.
Es una desconexión entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces.
La incongruencia no se ve, se siente
No necesitas que alguien te lo diga. el cuerpo lo sabe.
Se manifiesta como:
incomodidad interna sin razón clara
irritabilidad
dificultad para concentrarte
sensación de estar “fuera de lugar”
Y aunque intentes ignorarla, sigue ahí.
Porque la incongruencia no es un error, es una señal.
Cuando lo que eres no coincide con lo que haces
Puedes tener claridad mental, incluso saber lo que es correcto, pero actuar diferente.
Ahí es donde aparece la fractura.
Sabes que debes cuidarte, pero no lo haces
Sabes que debes poner límites, pero cedes
Sabes que algo no está bien, pero lo sostienes
Y cada vez que haces eso, el sistema interno se desorganiza.
No es solo emocional, es biológico.
La incongruencia también afecta tu biología
Desde la perspectiva de la Medicina Sistémica, el cuerpo funciona en base a tres pilares:
EnergíaInteligenciaOrganización
Cuando hay incongruencia, esos tres elementos se alteran.
La energía se dispersa
La inteligencia pierde claridad
La organización interna se debilita
Y el resultado es un sistema menos eficiente.
Por eso no es casualidad que en estados de incongruencia:
te sientas más cansado
tomes peores decisiones
tu cuerpo no responda igual
No es que estés fallando, es que estás desconectado
Este es el punto clave.
La mayoría de las personas creen que necesitan más disciplina, más motivación, más fuerza de voluntad.
Pero muchas veces lo que necesitan es alineación.
Volver a ese punto donde:
lo que piensas
lo que sientes
y lo que haces
van en la misma dirección.
La incomodidad tiene un propósito
Esa sensación que no te gusta, no está ahí para molestarte.
Está ahí para despertarte.
Para decirte: “esto no está alineado” “esto no eres tú”“esto no es sostenible”
El problema no es sentirla.El problema es ignorarla.
Volver a la congruencia es volver a ti
No se trata de ser perfecto.Se trata de ser coherente.
Pequeños cambios generan grandes ajustes:
decir lo que realmente piensas
actuar en función de lo que sabes
tomar decisiones alineadas contigo
Eso reorganiza el sistema.
Y cuando el sistema se organiza, todo empieza a fluir mejor.
Reflexión final
No todos los días vas a sentirte congruente.
Pero cada vez que te detienes y te preguntas:“¿esto que estoy haciendo está alineado conmigo?”
Estás dando un paso hacia el equilibrio.
Porque la congruencia no es un estado permanente, es una práctica consciente.




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