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¿Qué es vivir en incongruencia? Por José Olalde

23 oct
3 min de lectura

Vivimos diciendo lo que queremos, lo que pensamos, lo que creemos y hasta lo que estamos seguros de merecer. Decimos que queremos una vida tranquila, una relación sana, una familia unida, una mejor salud, estabilidad económica o simplemente sentirnos bien con nosotros mismos. Pero una cosa es lo que decimos que queremos y otra muy diferente es lo que hacemos todos los días para conseguirlo. Y justamente en ese espacio entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos aparece la incongruencia.



Vivir en incongruencia es querer una cosa y actuar constantemente en dirección contraria. Es decir que nuestra salud es importante mientras mantenemos hábitos que sabemos que nos perjudican. Es pedir respeto mientras permitimos una y otra vez que alguien sobrepase nuestros límites. Es decir que queremos cambiar de vida, pero continuar tomando exactamente las mismas decisiones. Es querer tranquilidad mientras nosotros mismos alimentamos situaciones que nos mantienen en conflicto.

Lo interesante es que muchas veces somos capaces de reconocer fácilmente las incongruencias de los demás, pero nos cuesta muchísimo identificar las nuestras. Vemos al amigo que se queja de su relación pero nunca toma una decisión. A la persona que dice querer mejorar su salud pero no cambia ninguno de sus hábitos. Al que asegura que quiere progresar económicamente pero continúa gastando sin control. Desde afuera parece evidente. Cuando se trata de nosotros, siempre encontramos una explicación.

Y quizás ahí está una de las partes más difíciles de vivir en congruencia: dejar de justificarnos. Porque todos tenemos razones para hacer lo que hacemos. Tenemos miedo, experiencias anteriores, responsabilidades, costumbres y circunstancias que condicionan nuestras decisiones. Comprender nuestras razones es importante, pero convertirlas permanentemente en excusas puede mantenernos durante años exactamente en el mismo lugar.

También podemos ser incongruentes cuando intentamos vivir de acuerdo con las expectativas de los demás. Decimos que estamos felices con una decisión porque es lo que nuestra familia espera. Permanecemos en determinados lugares porque socialmente es lo correcto. Elegimos caminos que nos dan reconocimiento, aunque internamente ya no nos hagan felices. Sonreímos, cumplimos y seguimos adelante, mientras por dentro sentimos que algo no encaja.

Por eso vivir en congruencia tampoco significa hacer siempre lo que queremos. La vida está llena de responsabilidades, compromisos y momentos en los que tenemos que hacer cosas que no necesariamente nos gustan. Ser congruente no es vivir sin contradicciones; es ser capaces de reconocerlas y decidir conscientemente qué vamos a hacer con ellas.

Tampoco significa ser perfectos. Podemos decir que queremos cuidar nuestra salud y algún día comer algo que no es lo mejor. Podemos querer ser más pacientes y perder la paciencia. Podemos proponernos ahorrar y hacer una compra innecesaria. Una decisión aislada no necesariamente define nuestra congruencia. Lo importante es observar hacia dónde apuntan nuestras acciones la mayor parte del tiempo.

Quizás una buena forma de descubrir nuestras propias incongruencias sea hacernos una pregunta sencilla: ¿mis decisiones de hoy me están acercando o alejando de la vida que digo que quiero?

La respuesta puede incomodarnos. Puede mostrarnos que aquello de lo que llevamos meses o años quejándonos también necesita una decisión de nuestra parte. Puede hacernos reconocer que estamos esperando que cambien otras personas cuando somos nosotros quienes necesitamos establecer un límite. O que seguimos diciendo que “algún día” haremos algo que en realidad nunca hemos convertido en una prioridad.

Pero reconocer una incongruencia no debería convertirse en una razón para castigarnos. Al contrario. Lo que somos capaces de ver, también tenemos la posibilidad de cambiarlo.

Tal vez vivir en congruencia comience precisamente ahí: cuando dejamos de preguntarnos solamente qué queremos y empezamos a observar si nuestra manera de vivir realmente se parece a eso que decimos querer.

Porque al final podemos convencer a los demás con nuestras palabras, e incluso podemos engañarnos a nosotros mismos durante algún tiempo. Pero nuestras decisiones terminan contando la verdadera historia.

La congruencia no está solamente en lo que dices. Está en cuánto de eso que dices se refleja en la manera en que eliges vivir.

José Olalde Congruencias e Incongruencias

 
 
 

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